Vender una vivienda que todavía tiene hipoteca es una de las situaciones más habituales en la Comunidad de Madrid y, pese a lo que muchos propietarios temen, no supone ningún obstáculo real. La operación se cierra con normalidad siempre que se planifique la cancelación de la deuda y su reflejo en el Registro de la Propiedad. Conviene separar desde el principio dos conceptos que suelen confundirse: la cancelación económica (saldar lo que se debe al banco) y la cancelación registral (borrar la carga de la hoja del inmueble).
El certificado de deuda pendiente
El punto de partida es solicitar a tu entidad el certificado de deuda pendiente, un documento gratuito que indica el capital exacto que queda por amortizar a una fecha determinada, con los intereses devengados. Con esa cifra sabrás qué parte del precio de venta se destinará a liquidar el préstamo y cuánto quedará para ti. Ten en cuenta que el saldo pendiente no coincide con la suma de las cuotas que aún faltan, porque estas incluyen intereses futuros que dejarás de pagar al amortizar; por eso el certificado es la única cifra fiable para hacer números. Si tienes intención de amortizar de forma anticipada, pide también la comisión por cancelación anticipada que figure en tu escritura: en préstamos a tipo variable suele estar limitada por ley y en muchos casos es del 0 %. Conviene solicitar este documento en cuanto decides vender, porque algunas entidades tardan varios días en emitirlo y no interesa que se convierta en un cuello de botella el día de la firma.
Cómo se cancela la hipoteca en la propia notaría
Lo más frecuente es cancelar la hipoteca en el mismo acto de la venta. El comprador paga el precio y, con ese dinero, se liquida primero la deuda con el banco mediante un cheque bancario a favor de la entidad; el resto se entrega al vendedor. El representante del banco acude a la notaría (o remite la carta de pago) y firma la escritura de cancelación. Así, el comprador recibe la vivienda libre de cargas en un único acto.
- Cancelación económica: se salda el capital pendiente en la firma.
- Escritura de cancelación: la otorga el banco, sin coste de capital pero con gastos de notaría y registro.
- Cancelación registral: se presenta la escritura en el Registro para que la carga desaparezca. Es el paso que da tranquilidad definitiva al comprador.
Aunque hayas terminado de pagar la hipoteca hace años, la carga puede seguir viva en el Registro si nadie la canceló formalmente. Antes de vender, revisa la nota simple para comprobar si aparece y planifica la cancelación registral con tiempo.
Qué gastos asume el vendedor
La cancelación registral genera gastos de notaría, registro y, en su caso, gestoría. Son cantidades moderadas, pero conviene tenerlas presentes al calcular el neto de la operación; puedes verlas junto al resto en nuestra guía de gastos de vender una casa en Madrid. A efectos fiscales, la existencia de hipoteca no cambia la tributación: la ganancia patrimonial en el IRPF se calcula por la diferencia entre valor de adquisición y de transmisión, con independencia de cuánto debas al banco.
Planificación para vender sin sobresaltos
La clave está en la coordinación entre banco, notaría y comprador. Pedir el certificado de deuda, avisar a la entidad de que se firmará la cancelación y cuadrar los cheques evita retrasos en la firma. En Luxor Haus acompañamos al propietario en toda esta operativa dentro de nuestra comisión máxima del 2 %, con una valoración confidencial de la vivienda en 24 horas para fijar un precio de salida realista incluso teniendo deuda pendiente. Reunir con antelación la documentación necesaria es la mejor garantía de una firma limpia.
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