Casi todos los anuncios de vivienda premium en Madrid suman los metros exteriores a los interiores y publican una sola cifra. Es cómodo, pero no es así como se valora, ni como lo va a leer el tasador del banco del comprador. Un ático de 180 m² interiores con 90 m² de terraza no es una vivienda de 270 m². Entender cómo computa cada tipo de superficie evita dos problemas muy caros: partir de un precio inflado y quedarse sin argumentos cuando llega la tasación.
Superficie construida, útil y computable
Conviene separar tres conceptos que se confunden a diario. La superficie útil es la pisable dentro de los cerramientos. La construida incorpora tabiquería y cerramientos, y la construida con elementos comunes añade el reparto del portal, escaleras y zonas comunes. Y luego está la superficie computable a efectos de valoración, que es la que realmente se usa para calcular el precio.
La regla de trabajo del sector, alineada con la normativa de tasación hipotecaria, es que los espacios exteriores de uso privativo computan de forma reducida: las terrazas suelen ponderarse en el entorno del 50 % de su superficie, y ese porcentaje baja cuando la terraza es poco utilizable (estrecha, sin acceso desde la zona de día, sin protección solar) y sube cuando es una terraza de calidad, con instalaciones, sombra y continuidad con el salón. El Catastro sigue un criterio parecido para las terrazas cubiertas y descubiertas, y por eso la superficie catastral rara vez coincide con la del anuncio. Si te ha aparecido ese desajuste, te interesa metro cuadrado útil frente a construido.
El jardín y la parcela juegan aparte
En un chalé, el jardín no se pondera: forma parte de la parcela y se valora como suelo, con su propio precio unitario, que nada tiene que ver con el de la construcción. Esto tiene consecuencias prácticas:
- Una parcela grande con casa pequeña se valora principalmente por el suelo y por el aprovechamiento urbanístico que quede disponible.
- El ajardinamiento, el riego automático o la iluminación exterior aportan, pero como mejora, no como metros.
- La piscina suma valor comercial y facilita la venta, aunque casi nunca recupera su coste de ejecución en el precio.
El desglose completo está en valor de la parcela frente a la construcción.
Cuándo la terraza vale más que el coeficiente
El coeficiente es un punto de partida técnico, no el final de la historia. En determinados productos, el exterior es precisamente lo que compra el cliente y el mercado paga por encima de cualquier ponderación: áticos con terraza envolvente y vistas despejadas, plantas bajas con jardín privado en fincas señoriales del centro, o terrazas orientadas al sur con posibilidad de comedor exterior. En esos casos, la valoración se sostiene en comparables de producto equivalente, no en una fórmula. Lo desarrollamos para el caso concreto del ático en cuánto vale un ático en Madrid.
Qué revisar antes de publicar
Antes de sacar la vivienda al mercado conviene comprobar cuatro cosas. Que la terraza esté reflejada en la escritura y en el Registro tal y como está hoy, sin cerramientos ni ampliaciones sin legalizar. Que la superficie catastral y la registral no presenten discrepancias relevantes, porque el comprador las verá. Que el uso de la terraza sea privativo y no un elemento común con derecho de uso, matiz que cambia el valor y que debe constar en los estatutos de la comunidad. Y que los planos del dosier separen con claridad interior y exterior, indicando ambas superficies. Publicar una cifra agregada sin desglose genera desconfianza en cuanto el comprador pide el plano, y en el alto standing la confianza es parte del precio.
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